Vanessa Bolívar, superación personal a toda prueba

Por: Karla Ávila Morillo

A propósito de la culminación de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, los cuales fueron totalmente atípicos y se tuvieron que realizar durante el año 2021 por la contingencia generada por la pandemia por Covid-19, esta cita deportiva mundial generó una carga emotiva derivada de momentos muy duros como lo fueron el tsunami, el accidente nuclear en Fukushima y el duelo por las recientes muertes por el coronavirus.

Precisamente el gran mensaje fue dar una luz de esperanza ante las adversidades, el poder levantarse ante las vicisitudes y continuar la vida con gallardía, es esto precisamente lo que motiva a Yardibith Vanessa Bolívar, una destacada deportista venezolana quien es juez árbitro y atleta de levantamiento de pesas.

Ella nació en el Distrito Capital y creció en “El Guarataro”, uno de los primeros barrios de Caracas, ubicado en la parroquia San Juan, al oeste del centro histórico del municipio Libertador. Se graduó como Técnico Superior Universitario en fisioterapia y actualmente estudia educación física, entre sus hobbies está leer y escuchar música.

Su relación con el deporte nació desde que era muy pequeña, comenta con nostalgia: “Me encantaba el deporte, practiqué varios, primero el Karate Do, luego kickingball, el béisbol, hasta que un entrenador que vivía por la casa se acercó a mí y me invitó a que fuera a visitar el gimnasio de pesas para ver si me gustaba, entonces fui y desde ese momento comencé las prácticas, sinceramente me enamore de esa disciplina deportiva”.

Vanessa expresa que el deporte la llena de muchas maneras, pero sobre todo de una profunda alegría y de compromiso, aunque confiesa que también ha tenido sentimientos de tristeza y decepción, finalmente lo define como un cúmulo de pasiones encontradas que ha vivido al transcurrir de los años.

Considera que no hay metas inalcanzables, es una mujer valiente y disciplinada, por lo que está segura que todo en esta vida se puede lograr, eso sí, con mucha dedicación y si para ella la meta se torna como algo inalcanzable, pues simplemente se enfoca en modificar el método para alcanzarla.

Ilustra con intensa alegría que además de la felicidad por poder participar en competencias mundiales, hubo una en particular en la que le tocaba combatir contra la deportista abanderada de otro estado que se presentaba como la mejor y favorita de la delegación, por lo cual la mayoría de las personas apoyaban a esa competidora.

Ella sintió que nadie creyó que Vanessa podía vencer a su contrincante, hasta que llegó el día de la competencia, donde estuvo presente el gobernador del estado Carabobo para otorgarle a la futura ganadora el primer lugar, señal de lo seguro que estaban todos de que la preferida ganaría, pero no fue así, Bolívar rememora: “Recuerdo que lo di todo en esa competencia y pude ganar, mis padres me premiaron como campeona de mi división junto con dos récords nacionales. Creo que ese sentimiento de haber luchado y triunfar a pesar de que todo estaba en contra es la mejor sensación de satisfacción que pude haber tenido en ese momento, recuerdo que algunos de mis compañeros me preguntaban por qué me alegraba tanto si yo ya había obtenido medallas internacionales y ese solo era un premio nacional, sin embargo, la manera en que todos apostaban por mi fracaso y luego demostrarles todo lo contrario, eso me lleno mucho más”.

Actualmente, como parte de su proyecto personal, ella se está concentrando en mejorar su nivel como árbitro nacional para poder llegar a ser juez árbitro internacional, además defiende su pasión y determinación deportiva como parte de su vida, aunque algunas personas consideren que esto no es una profesión.

Aunque no le alcanza el tiempo para dedicarse al activismo de derechos humanos, su compromiso lo dedica en cuerpo y alma al deporte de alto rendimiento, lo cual es muy absorbente, sin embargo expresa que le gustaría que la sociedad cambiara para mejor de modo que se respeten los derechos de todas las personas.

Ella misma se define como constante, decidida y leal, reconoce a su familia cercana como un pilar fundamental de apoyo y reconocimiento a su esfuerzo, igualmente, dentro del mundo deportivo conoció a grandiosas amistades que con el paso de los años se convirtieron en familia adoptiva, quienes por cierto, siguen estando con ella en todo momento, lo que la hace pensar que nunca debe rendirse no solo por ella sino por toda la gente que la ha apoyado y confían en su labor.

Al hablar de respeto a los derechos humanos, dice que le indigna que mujeres lesbianas que se desempeñan excelentemente dentro del deporte, sean discriminadas por líderes con actitudes prejuiciosas para sacarlas o señalarlas negativamente del ámbito deportivo, asevera Vanessa: “Conozco a muchas mujeres lesbianas que luchan a diario para crecer como atletas pero son menospreciadas solo por ser quienes son, por su orientación sexual, cuando eso jamás debería suceder”.

Desde pequeña, Vanessa mantuvo en secreto su orientación sexual porque no se sentía cómoda para hablar abiertamente sobre ese tema en particular, por lo cual no dijo nada por mucho tiempo, pero al pasar los años fue tomando confianza en sí misma para dar a conocer esa verdad que mantuvo callada por tanto tiempo. Revela: “Mi entrenador fue la persona que desde niña me formó no solo como atleta sino como ciudadana, me inculcó muchas cosas buenas, prácticamente me crío como una hija, pero en ese momento no me sentía aún cómoda para decir mi orientación sexual, por lo que lo mantuve en secreto solo para mí, así que cuando lo expresé, mi entrenador comenzó a tratarme de manera distinta, me dijo que él lo consideraba aberrante y que no le parecía que yo estaba en el camino correcto, su trato cambió drásticamente y no mentiré, eso me afectó mucho emocionalmente, fue como si mi propio padre se decepcionará de mi o me dijera que ya no era su hija, cosa que por cierto, mi padre real nunca hizo, porque siempre me apoyó a pesar de las circunstancias”.

Ella siente que antiguamente era muy insegura y siempre trataba de complacer a todos sin importar que eso significara que ella misma no fuera feliz, hoy en cambio, se siente satisfecha consigo misma y procura vivir sin lastimar a los demás, mantiene su mirada en sus sueños, metas y siente amor hacia lo que le rodea, en cuanto a lo académico se ha encaminado a estudiar y formarse para ser no solo una buena atleta sino un buen ser humano.

Como mensaje principal, desea decirles a todas las mujeres que son discriminadas por su orientación sexual que luchen, agrega: “Que nunca se rindan, que día a día compitan consigo mismas porque el amar a una persona de tu mismo sexo no te resta valor ni te hace despreciable, nunca se cansen de soñar porque a toda constancia le llega su recompensa”.

Desea que cada mujer se quiera, se valore y sobre todo que se amen entre ellas, porque a su juicio, lo primero que deben hacer es sentirse únicas porque siente que el solo hecho de ser mujer ya marca una gran diferencia.

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